Cuando el aceite de palma acaba en el depósito de tu coche

Cuando el aceite de palma acaba en el depósito de tu coche

- in Tecnologia
1573
0
Los biocombustibles son una lacra medioambiental

El aceite de palma se usa normalmente en la alimentación debido a su bajo coste. El cultivo de esta planta está causando verdaderas catástrofes en Indonesia, donde la deforestación brutal es el fruto de una codicia sin límites.

Actualmente el aceite de palma está reduciendo su presencia en productos alimentarios y ganando terreno en las gasolineras. Prácticamente la mitad de las exportaciones de aceite de palma acaban transformadas en combustible, con las consecuencias medioambientales que ello comporta.

La deforestación es uno de los daños del aceite de palma

Cada día, en las estaciones de servicio de Europa,  se sirven  4 piscinas olímpicas llenas de aceite de palma, es decir, 10.000 litros de un combustible que en cuestiones medioambientales empeora a los derivados del petróleo.

La ONG “Transport&Environment”  informa de que entre camiones y automóviles queman casi la mitad del aceite de palma usado en Europa.

Desde 2010 hasta 2014 la proporción de aceite de palma importado en Europa y destinado a la fabricación del mal llamado “biodiesel” pasó de un 8% a un 45%. El 15% de las importaciones se usa en la calefacción y en la producción de electricidad.

Un 60% de las importaciones europeas de aceite de palma tienen como objetivo la producción de energía.

 

Una huella ecológica mayor que la del petróleo.

 

Los dos principales productos utilizados para la fabricación de agrocombustibles son la soja y el aceite de palma, ambos cultivos contribuyen directamente a la desforestación en varias zonas del planeta y al cambio climático.

El aceite de palma en las gasolineras

En 2020 los agrocombustibles fabricados a partir de aceites vírgenes acapararán el 60% del mercado. Este dato, teniendo en cuenta que este tipo de combustibles son un  80% peor en términos medioambientales que los combustibles fósiles, demuestra el clamoroso error que cometen los responsables políticos europeos.

La producción de colza, soja y aceite de palma debería regularse según criterios medioambientales, todo lo contrario a lo que ha hecho Europa, que ha mirado siempre a otro lado cuando se les planteó la cuestión.

 

El resultado de esta política alejada de la realidad medioambiental del planeta es que cada vez que vamos a repostar a una gasolinera europea estamos contribuyendo de forma directa a la deforestación del sureste asiático, de Sudamérica y África además de agravar el estado del planeta.

Fuente

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.