¿Camina la nuclear española hacia su fin?
¿Camina la nuclear española hacia su fin?
España debe salir de la energía nuclear, lo afirmó su actual presidente. Cuando los reactores que funcionan en la actualidad lleguen a su fin, no habrá más. ¿ O si?
La ideología tiene en la crisis a uno de sus más fieros rivales. La batalla está planteada.
27.11.2008, ladyverd.com Por los comentarios y movimientos que últimamente se perciben en torno al tema nuclear en España, se intuye una aproximación más económica que medioambiental a un debate que seguramente está preparándose y que en breve saldrá a la actualidad. En resumen, si no podemos construir más viviendas ni oficinas en España, construyamos centrales nucleares.
"La implantación de diez nuevas centrales hasta 2030 inyectaría 19,7 millones de euros al sector de la construcción pública", sugiere Maria Teresa Domínguez, presidenta del Foro de la Industria Nuclear, en una entrevista concedida a la agencia Bloomberg.
Unas declaraciones de este tipo deberían haber causado indignación teniendo en cuenta que España decidió "salir" de la energía nuclear conforme vayan llegando al final de su vida útil los ocho reactores que funcionan actualmente, esto sería más o menos a finales de 2028.
Sin embargo, esta podemos decir provocación del sector nuclear, no causó ningún revuelo, al contrario, los principales sindicatos y la patronal reclaman ahora un debate nacional "riguroso y transparente".
El presidente de la CEOE estima que para 2030, la energía nuclear española debería representar un tercio de la producción global de electricidad. Actualmente no llega a un 20%.
En 2007, la producción de energías renovables superó por primera vez a la nuclear. Esta última debería reducirse aún más con el cierre programado, en 2011, de la vieja central de Garona (1971), Burgos.
Según la Ministra de Medioambiente española," el asunto de la energía nuclear no es un tema de debate oficial". Esta afirmación fue contradicha no hace mucho por el antiguo presidente del país Felipe González quien afirmó que, "muchos miembros del actual gobierno están de acuerdo conmigo, y como alguien debe dar el primer paso, lo doy yo. El tema de la nuclear debe debatirse de nuevo".
La ideología se ve superada por la realidad. La oposición a la nuclear es ante todo una cuestión ideológica y la dependencia del país en materia energética, un 85% de la energía total consumida, parece que comienza a pesar en los altos mandos del país.
Los últimos incidentes en las actuales centrales del país no ayudan a aquellos que quieren devolver a la actualidad el debate nuclear. Hay que recordar los casos de Vandellós II y Ascó, en los que aparte de los posibles fallos estrictamente técnicos se evidenció una grave falta de organización para resolverlos.
Según los sondeos, tres de cada cuatro españoles están a favor de la reducción de la producción de energía nuclear.
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