Cambio climático: ¿Y ahora qué?

Cambio climático: ¿Y ahora qué?

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El cambio climático es la mayor amenaza para la humanidad

¿Cuántos informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC) confirmaban que el hombre es responsable de este fenómeno en un 95%?

Los responsables políticos de todo el mundo están llamados a actuar en conjunto para frenar este calentamiento global cuya magnitud puede alcanzar proporciones devastadoras para el ser humano y el planeta.

Desgraciadamente se suceden las cumbres para tratar este urgentísimo asunto y los acuerdos no llegan.

Un estilo de vida de bajo impacto imprescindible para luchar contra el cambio climático
Necesitamos adoptar hábitos de menor impacto medioambiental

El planeta necesita que el hombre cambie progresivamente sus hábitos de consumo y que las naciones lleven a cabo una transición hacia fuentes de energía limpias y sostenibles.

Los efectos del cambio climático ya están obligando a muchos seres humanos a emigrar debido a la imposibilidad de sobrevivir en sus tierras. Estas migraciones obligatorias dejarán sin hogar a millones de seres humanos en todo el planeta y generarán hambre y miseria.

En el aspecto económico, estas catástrofes obligarán a muchas naciones a gastar más dinero que el que se hubieran gastado en programas de reducción de emisiones y otras medidas para atenuar el cambio climático.

Sin embargo año tras año las emisiones de CO2 siguen aumentado según confirman los datos del Global Carbon Project.

Este aumento de las emisiones, hoy en día, resultan escandalosas. Aún más siendo conscientes de que no incluyen el impacto de una creciente deforestación y los resultados de los innumerables incendios.

Según los investigadores, la ciencia ya ha hecho su trabajo y ha llegado la hora de que actúen los políticos.

El problema se agudiza al conocerse que dos tercios del presupuesto disponible para limitar a 2 grados el calentamiento global del planeta reduciendo las emisiones de gas de efecto invernadero ya se ha agotado.

Una transición energética hacia energías limpias y sostenibles, hasta ahora tratada de forma ambigua por los políticos, se impone como prioridad absoluta.

 

Se necesita una transición hacia energías limpias ya

El carbón, que vuelve con fuerza como sustituto del petróleo, es la energía más contaminante. Él solo es responsable del 43% de las emisiones de CO2 a la atmósfera.

El petróleo, por su parte, contribuye con un 33%, mientras el gas supone un 18%.

Países como China, que están conociendo las “bondades” del crecimiento económico en parte basado en el gran consumo de carbón, han registrado un aumento de un 6% anual de sus emisiones de gas de efecto invernadero.

En muchos países, el principal responsable de las emisiones de gas de efecto invernadero es el tráfico motorizado y los sistemas de calefacción.

En algunas ciudades la calidad del aire disminuye debido a una alta concentración de partículas finas y dióxido de nitrógeno, contaminantes que dañan la salud pública y el medio ambiente.

Este tráfico se debe en gran medida a las importaciones de productos hacia los países ricos, responsables de más de un tercio de las emisiones relacionadas con el consumo.

Dichos países deben enviar un mensaje claro a los países emergentes demostrando que el bienestar no está directamente relacionado con el consumo.

Por otro lado es necesario aumentar el intercambio tecnológico entre países ricos y pobres para ayudar a estos últimos a limitar sus emisiones industriales mientras logran el suficiente nivel de desarrollo que garantice el bienestar de sus ciudadanos.

El cambio climático no conoce fronteras y, de no tener lugar una reacción inmediata, acabará afectando a zonas que hasta ahora no han sufrido sus efectos.

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