Algunas poblaciones de peces han sido explotadas de tal forma que se encuentran al límite de la extinción. Las cantidades que se pescan no son más que la sombra de lo que solían ser. El declive de la pesca se ha visto reflejado en el descenso de los ingresos provenientes de esta actividad y, en algunos países, del número de empleos que conlleva.
Según indican diversos datos, en el periodo entre 1996 y 1998 en la UE había unos 258.000 pescadores, mientras que en 2002/2003 la cifra se redujo a 209.000. Otro informe afirma que entre 2002 y 2009 había una cantidad de pescadores que oscila entre 112.000 y 189.000.
Es precisamente en tiempos de dificultades económicas cuando los recursos naturales deberían ser analizados, valorados y tratados como un preciado bien que, gestionado de forma sostenible, podría ser capaz de proveer puestos de trabajo estables y alimento de buena calidad y a buen precio. La Fundación británica por la Nueva Economía (nef por sus siglas en inglés) ha estudiado 43 caladeros en aguas europeas y vecinas y ha valorado la cantidad de puestos de trabajo adicionales que podrían proveerse si estos se gestionaran de forma sostenible. Su conclusión es clara: una mejor gestión de los recursos pesqueros podría generar hasta 100.000 puestos de trabajo en el mar. El estado catastrófico de estos recursos pesqueros hace que cada año se pierdan más de 3.000 millones de euros debido a la sobreexplotación, hecho que la Política Pesquera Común debe remediar sin excusas en su próxima reforma, que se está debatiendo durante este año 2012.
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informe completo (en español)
Reforma de la política pesquera común: