Once medidas concretas
Cuatro medidas que permitirían amortizar la transición hacia una economía de bajo impacto:
1-
Contribución clima-energía: modular los impuestos especiales en función de consideraciones medioambientales permitiría reducir el consumo energético y las emisiones de CO2 en todos los sectores. Además, se daría un paso muy importante en el cumplimiento de los objetivos europeos.
2-
Objetivo de reducción de las emisiones un 30%: revisar al alza la ambición europea en materia medioambiental no sólo para luchar contra el cambio climático, sino como contribución a la mejora de la economía aportando suplementos financieros que ayudarían al desarrollo de las energías renovables y al ahorro energético.
"Para alcanzar los objetivos medioambientales con un mínimo coste para el conjunto de la economía, los contaminadores deberían hacerse cargo de los costes del impacto de sus actividades a través de una imposición creciente de las tasas correspondientes". Informe de la OCDE sobre la situación en Bélgica
3-
Un impuesto nuclear que se justificaría con la amortización acelerada de las centrales nucleares y que acabaría con las ventajas competitivas de que gozan los productores de energía nuclear, permitiendo a los inversores del futuro ser competitivos.
4-
Acabar con las ventajas fiscales de los agrocombustibles para evitar el apoyo a unos combustibles de dudosa sosenibilidad medioambietal y cuya puesta en marcha es ineficaz tanto en el plano económico como medioambiental.
Cuatro medidas dirigidas a reducir el impacto medioambiental de los transportes motorizados:
1-
Vehículos de empresa: la remuneración mediante automóviles de empresa permite eludir el pago de impuestos a gran escala con el consiguiente impacto social. Se debe incidir tanto en la compra como en la utilización de un automóvil de empresa para evitar que supongan un coste para la sociedad.
2-
Compra de un automóvil:
La compra de un automóvil particular es un momento clave para el consumidor: por un lado, es el momento en el que el usuario debe plantearse la necesidad real del automóvil; por otro, la elección del vehículo determinará la importancia del impacto medioambiental durante el ciclo de vida del mismo. Una fiscalidad adecuada ayudará a orientar la compra de forma correcta.
3-
Utilización del automóvil:
El impacto medioambiental del uso del automóvil particular es muy importante. Este impacto se puede atenuar mediante una tasa especial en función de consideraciones medioambientales a través de un impuesto kilométrico o una política de peaje urbano.
4-
Transporte aéreo:
El transporte aéreo goza hoy en día de numerosas ventajas competitivas con respecto a otros medios de transporte, debido especialmente a la exoneración de tasas impositivas sobre el combustible y del pago del IVA de los billetes de avión. La aplicación de una tasa sobre los billetes de avión (esta tasa ya se viene aplicando en países como Francia, Dinamarca o Gran Bretaña) sería el primer paso para lograr una utilización más razonable del medio de transporte más contaminante.
Otras medidas propuestas:
Una tasa sobre los pesticidas que se aplicará de forma diferente teniendo en cuenta el tipo de usuario (profesional o particular). Dicha tasa no sólo limitaría los impactos negativos de estas sustancias químicas (salud, medioambiente, biodiversidad, etc.), sino que incitaría de igual forma a desarrollar alternativas sostenibles.
Revisión de la fiscalidad relativa a los hogares que pasaría por un ajuste de los ingresos catastrales e inmobiliarios con el objetivo de lograr unas ciudades más atractivas y limitar el éxodo urbano con todas las repercusiones negativas que ello conlleva (movilidad, espacio, etc.). Los ingresos recaudados podrían dedicarse a reforzar las políticas básicas de las ciudades y pueblos o incluso a reducir los derechos de registro de viviendas.