Una AMAP debe respetar
18 principios básicos:
- Hacer referencia al
tratado de la agricultura campesina en la relación con cada productor.
- Una
producción de dimensiones adaptadas a los diversos de cultivo y ganadería.
- Una
producción respetuosa con la naturaleza, el medioambiente y los animales, la protección de la biodiversidad, de la fertilidad de la tierra, una producción sin aditivos químicos ni pesticidas y una gestión de ahorro de agua.
- Una
buena calidad de productos en cuanto al cuidado de la salud, el sabor y el medioambiente.
- El apoyo
a la economía local y a la agricultura campesina.
- La
solidaridad y los lazos activos con todos los agentes locales que trabajan para el mantenimiento de la agricultura sostenible y el comercio solidario.
- El
respeto a las normas sociales en la relación con los empleados, incluyendo temporeros.
- La
transparencia en las compras, en la producción, la transformación y la venta de los productos agrícolas.
- La
proximidad del productor y los consumidores: es indispensable para garantizar el contacto entre ambos y favorecer el circuito de proximidad.
- El apoyo a los productores para que conserven su
autonomía.
-
Una AMAP por cada productor y por cada grupo de consumo local.
- La
formalización y el respeto de los contratos en cada temporada entre los consumidores y los productores.
-
La inexistencia de intermediarios entre consumidores y productores, incluida la reventa de alimentos adquiridos por el productor, salvo acuerdo con el consumidor.
- El acuerdo entre productor y consumidor de unos
precios justos en cada temporada.
- El consumidor debe recibir
información constante sobre los productos.
-
Solidaridad de los consumidores con el productor sobre los riesgos de la producción.
- Una
participación activa de los consumidores con el AMAP para favorecer la máxima responsabilidad de los asociados.
-
Sensibilización por parte de los asociados de las AMAP (consumidores) con las particularidades de la agricultura campesina.