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Las plantas marinas buscan la sal de las carreteras


Ciertas plantas han emigrado desde la orilla del mar hasta el corazón de Europa y crecen en las cunetas de las carreteras gracias a las grandes cantidades de sal que se arrojan en invierno y a las que están más habituadas que las especies autóctonas.
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04.03.2010, ladyverd.com
El fenómeno es muy conocido en Inglaterra y en Alemania y comienza a extenderse por el viejo continente. ¿Estamos ante un enriquecimiento de la biodiversidad?

Las plantas son grandes viajeras. Sus semillas se desplazan con el viento, los ríos, los animales y, esta es la principal novedad, también lo hacen en los neumáticos, en el chasis, en la carga y en el techo de los camiones. Ya no es nada raro encontrar en las cunetas de las carreteras del centro de Europa plantas que habitualmente sólo crecen en la orilla del mar, su medio natural rico en sal. La causa de esta migración vegetal son las grandes cantidades de sal que se encuentran en las cunetas de las carreteras europeas durante la época invernal.

El uso masivo de sal para derretir la nieve, utilizado en Europa desde 1960, supone un impacto medioambiental ya que al diluirse en el agua, la sal se filtra al suelo y desemboca en las corrientes de agua de las capas freáticas. Ciertas especies de pescado y algunos batracios pueden verse perjudicados por una alta y súbita concentración de sal. Las plantas autóctonas también sufren, aunque algunas de ellas, las llamadas “halófilas”, toleran perfectamente la sal. Las cunetas de las grandes carreteras europeas están colonizadas por una flora original que tolera la sal y que cuenta con numerosas especies provenientes del litoral atlántico o mediterráneo. Este fenómeno, conocido en Inglaterra y Alemania desde los años 80, comienza a extenderse hacia el centro del continente.

En primavera, cuando la sal comienza a faltarles, estas plantas se secan y sus semillas permanecen enterradas a las espera del próximo invierno.

Este esparcimiento de sal, según expertos en botánica, propicia un enriquecimiento de la biodiversidad sin demasiados daños, ya que las plantas halófilas son demasiado específicas para convertirse en invasoras.


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